miércoles, 4 de junio de 2014

¿EN QUÉ PENSAMOS CUANDO PROMETEMOS?

Tuve la oportunidad de estar en un taller de liderazgo con el Dr. Mónico Carvajal en el cual hablamos acerca de las promesas y gran parte de lo que escribo aquí, es de lo que aprendí ese día.

Justamente la CREDIBILIDAD viene de cumplir lo que
dijimos que haríamos. Cumplir nuestras promesas
A muchos nos cuesta decir NO y eso lamentablemente nos lleva a comprometernos en cosas que sabemos que no queremos o podemos realmente hacer y a pesar de eso decimos SI (increíble pero cierto). Pareciera que no hay una manera educada de decir NO y decepcionar a las personas, algunos lo toman como si fuera un desprecio pero en realidad una persona que puede decir NO, es porque está enfocada y sabe lo que realmente puede ocupar su agenda o ANALIZA realmente el valor de dar su palabra y comprometerse con algo.


Tener una agenda es fundamental en este tiempo cuando vivimos en una sociedad que trabaja según lo URGENTE, pareciera que son adictos a la adrenalina de hacer  todo a última hora, pero a pesar de esto cada vez hay más personas que se están dando cuenta de esta realidad y están buscando establecer las actividades diarias en base a PRIORIDADES. Es extenso este tema pero en otra entrada espero hablar un poco más acerca de esto, así que empecemos a ahondar en el tema acerca de las promesas que es la prioridad principal en esta entrada.


TIPOS DE PROMESAS

Hay varios tipos de promesas que demuestran nuestra actitud y lo que pensamos antes de comprometernos.

LAS PROMESAS SANAS

Son aquellas promesas que se cumplen a cabalidad o completamente. Por ejemplo: Cuando decimos que estaremos a las 6:00pm en tal lugar y llevaremos refrescos con una torta para compartir, llega el día llegamos a la hora pautada, al lugar que indicamos y con lo que dijimos que llevaríamos.


LAS PROMESAS INSANAS

Cuando prometemos varias cosas, cumplimos la mayoría pero nos FALTO alguna.
Por ejemplo: Dijimos que haríamos 5 cosas y cumplimos solo 4.

LAS PROMESAS CRIMINALES


Son aquellas promesas que sabemos desde que nos preguntan, que no podremos cumplirlas y aun así decimos que SI. Por ejemplo: Nos invitan para un evento un día jueves y ese día es el cumpleaños de un familiar, sabemos eso, pero creemos que no nos ocupara mucho y decimos que sí. Llega el día y  Faltando 30 minutos para que se cumpla la hora pautada para el encuentro, mandamos un mensaje de texto explicando porque no iremos, muchas veces asesinamos EL TIEMPO de otros con las promesas que hacemos ¿cierto?


NO HAY NADA MAS VALIOSO QUE CUMPLIR NUESTRA PALABRA

Como empresario aprendí la importancia de la PALABRA y como esta es fundamental para mantener la confianza en una negociación, cumpliendo cada cosa que se dice con transparencia. Eso me ha llevado a trasladar esta actitud a todos los ámbitos de mi vida y algunas personas se sorprenden y hasta se ofenden cuando les digo que NO sin pensarlo mucho y no me comprometo, es que ya se ha hecho automático para mi analizar si puedo cumplir lo que digo, por eso lo pienso y lo tomo con mucha PRUDENCIA antes de comprometerme.

Como dice uno de mis Coach y formador de Destiny Way y Marca tu Destino Venezuela:

"Justamente la CREDIBILIDAD viene de cumplir lo que dijimos que haríamos"  
Dr. Jose Carucci

Es IMPOSIBLE, léase bien IMPOSIBLE, cumplir TODAS las promesas que hacemos. Porque algunas veces surgirán circunstancias que NO DEPENDEN DE NOSOTROS que impedirán el cumplimiento de una promesa y eso no lo podemos controlar. Cuando eso suceda no nos queda más que decir la verdad explicando lo sucedido, comunicarlo lo antes posible y disculparnos aunque sepamos que no fue por nuestra responsabilidad. Pero en cuanto dependa de nosotros, pensemos mejor la próxima vez antes de comprometernos con algo.

PLUS BÍBLICO PARA LOS PRACTICANTES DE LA PALABRA


La verdad es….

Mateo 5:37Dios Habla Hoy (DHH)37 Baste con decir claramente “sí” o “no”. Pues lo que se aparta de esto, es malo. 
Eclesiastés 5:2-7 
Nueva Traducción Viviente (NTV)
No hagas promesas a la ligera y no te apresures a presentar tus asuntos delante de Dios. Después de todo, Dios está en el cielo, y tú estás aquí en la tierra. Por lo tanto, que sean pocas tus palabras.
Demasiada actividad trae pesadillas; demasiadas palabras te hacen necio.
Cuando le hagas una promesa a Dios, no tardes en cumplirla, porque a Dios no le agradan los necios. Cumple todas las promesas que le hagas. Es mejor no decir nada que hacer promesas y no cumplirlas. No dejes que tu boca te haga pecar, y no te defiendas ante el mensajero del templo al decir que la promesa que hiciste fue un error. Esa actitud enojaría a Dios y quizá destruya todo lo que has logrado.

Hablar no cuesta nada, es como soñar despierto y tantas otras actividades inútiles. Tú, en cambio, teme a Dios.


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